5 frases típicas de tu madre

No importa la edad que tengas, ya estás cansado(a) de escuchar a tu mamá decir, repetir, gritar y hasta whatsappear estas frases:

1. Me las vas a pagar cuando lleguemos a la casa

Típico, estas en una reunión familiar y están todos(as) haciendo sobremesa, echando el chisme a gusto. Se te hace fácil empezar a contar que tu mamá está saliendo con un galán y que hasta las has escuchado cantar en la regadera, la prima Juana le dice a tu mamá “ay prima que guardadito te lo tenías” y todo el mundo le empieza a preguntar detalles sobre su nuevo amor. Tu mamá súper incómoda y con sonrisa fingida les cuenta un poco y empieza a levantar la mesa, te pide ayuda y cuando están a solas en la cocina dejando los trastes te da una sacudida de ropa y te dice en voz baja y sigilosamente “me las vas a pagar cuando lleguemos a la casa, siempre abriendo tu bocota cuando nadie te está preguntando nada”.

Casa

2. Porque lo digo yo

El próximo sábado es la fiesta de graduación y estás súper emocionada(o). Ya estás viendo qué te vas a poner y estás organizando todos los detalles para que sea una noche espectacular. Llegas a la fiesta, con tus familiares, y ves a tus amigos y amigas en la pista, corres hacia donde están. Te la estás pasando increíble, todo es música, risas, baile y fotos. De pronto se te ocurre voltear a la mesa donde está tu familia y tu mamá te hace una señal de que vayas, “ash, ahora qué” dices entre dientes, llegas a la mesa y te dice “despídete que ya nos vamos”. “¡Qué! No mamá como crees, todos mis amigos siguen aquí, además apenas son las 12, otro ratito”. “Te estoy diciendo que te despidas porque ya nos vamos, obedece.” “No mamá, pero por qué, mañana es domingo, nunca salgo de fiesta, no seas así.” “No te estoy preguntando, agarra tus cosas y vámonos.” “Pero dame una buena razón mamá, no es justo.” “porque lo digo y yo y te callas, vámonos”.

3. Como tú no lavas

Te bañas, abres el closet y como no tienes planes de salir te pones tus jeans rotos y la primera playera que se asoma del cajón. Te sientas a desayunar en familia y empiezan a platicar, de repente, recibes el mensaje de “alguien”, te terminas la torta de un bocado, te limpias la boca y te levantas de la mesa. Te lavas los dientes, regresas a tu habitación y te cambias de ropa, te perfumas un poquito y ya estas a punto de darle un beso a tu mamá para despedirte cuando se te queda viendo con una cara de coraje y te grita “ah, nada mas recibes tus mensajes y hasta te cambias de ropa. Como tú no lavas se te hace muy fácil porque aquí tienes a tu criada que todo te hace”.

Pinzas de ropa

4. Tú crees que me regalan el dinero

Todavía no tienes edad para trabajar y se te hace muy fácil organizar las idas al cine, comer hamburguesas saliendo, ir al boliche o al billar y comprar un helado por no dejar. Obviamente como no tienes tu propio dinero tienes que ir con mamá o papá para decirles que se apiaden de ti y que te den dinero para salir. Las primeras veces no pasa nada, hasta ellos mismos te llevan y te recogen pero meses después y luego de que se te ha ocurrido pedirles dinero para comprar las cartulinas que usarás en la expo del jueves, la bata de laboratorio que perdiste (por tercera ocasión), llega el viernes y se te ocurre pedir dinero porque alguien de tu salón organizó ir a la plaza saliendo de clases. Sin embargo, en esta ocasión tu mamá te dice que no, que toda la semana te estuvo dando para esto y para aquello. Tú insistes, haces berrinche, te enojas, la ves feo, le dices que es mala que nada le cuesta darte dinero y cuando estas por seguir con tu letanía, ella te calla diciéndote “tú crees que me regalan el dinero o qué?, dije que no y el viernes te quiero temprano en la casa”.

Billete de 100

5. Ahora resulta que yo soy la mala

Un día te da por hacerte la víctima con tu tía favorita, con la mejor amiga de tu mamá o incluso con tu papá y le empiezas a contar todas las historias macabras que hay detrás de la hermosa cara de tu madre. Le cuentas de todas las veces que tu mamá te ha obligado a pararte temprano los fines de semana para hacer la limpieza de la casa, le explicas detalladamente la vez que invitaste a tus amigas a ver el partido o a tus amigos a ver películas y ella “amablemente” los(as) echó antes de que dieran las 10. Te sientes fatal y hasta una lágrima se te escapa. Tu mamá en el sillón de enfrente nada mas te mira y te echa ojos de bala y dice “Ah… ahora resulta que yo soy la mala, pero también cuéntale de todo lo que haces, que no quieres ayudar en la casa, que me contestas, que llegas tarde…”