5 frases que cualquier adolescente conoce


Cuando entramos a la adolescencia es casi un hecho que los pequeñitos o pequeñitas que éramos desaparezcan casi por arte magia y en su lugar nos convirtamos en el dolor de cabeza de nuestra madre. Es como una ley, entras a la secundaria y el toque rebelde se apodera de ti, entonces empiezan los problemas en casa y las típicas frases que salen de la boca de mamá son:

Adolescente enojada
ANGRY-ANN by Josh Janssen, CC BY-ND 2.0

1. Cuidadito y…

Hiciste algo que no debías y tu madre empieza a regañarte, obviamente sabes que ella está mal y que tú actuaste como debías y quieres decirle que ella está en un error, quieres defenderte y justo cuando vas a abrir la boca tu madre te grita cuidadito y me contestes! Ahora sabes que no tienes opción y que nuevamente has perdido la batalla.

2. Ahí de ti donde…

Un día se le ocurre a tu mamá ir por ti a la secundaria y mientras van de regreso al auto ella se percata de que hay muchas parejitas de la mano con el uniforme de la escuela; acto seguido, te voltea a ver con esa mirada fulminante que tú ya conoces y te dice al mismo tiempo que te da un tirón del suéter “ahí de ti donde andes de noviecito o noviecita eh!” No te queda más remedio que agachar la mirada y seguir tu camino mientras se borra de tu mente la imagen de esa persona a la que estabas a punto de decirle “me gustas”.

3. Síguele y me las vas a pagar.

Ya han sido varias veces que te quedas con ganas de decirle a tu mamá que se equivoca y esta vez te armas de valor y decides defenderte porque sabes que ese es tu derecho. Esperas ansiosamente el próximo encuentro con ella. Pum! No lavaste tu taza. Ella corre de inmediato hacia ti y tu con una mirada retadora y una sonrisa pícara la esperas de pie. Evidentemente ella lo nota pero no dice nada y comienza a gritonearte. Tú, en vez de callar como siempre, esta vez le comienzas a decir mil cosas y antes de que puedas seguir con tu defensa y a un paso de la victoria (según tú), ella te interrumpe abruptamente para decirte con una voz amenazadora síguele y me las vas a pagar! De inmediato y como de golpe tu boca se cierra, sabes que ella tiene las de ganar.

4. Veme cuando te estoy hablando.

Las peleas siguen, son casi como un ritual en casa. Haces algo o a veces no haces nada y aun así siempre terminas por lo menos con un regaño al día. Tu madre empieza nuevamente la cantaleta, lo mismo de siempre, seguro hasta ha de practicar cada noche piensas. De repente, tienes un lapsus  de aburrimiento y mientras ella sigue gritoneando, tu mente empieza a divagar y ahora ya no escuchas nada, ni siquiera te percatas de que ella sigue ahí hasta que sientes un jalón de oreja acompañado de un veme cuando te estoy hablando. Al parecer, no te queda más remedio que aguantarla.

5. Y recoges tu cuarto!

Te has portado mal (otra vez) y tu madre empieza a soltarle una lista interminable de castigos que vas a recibir si sigues “con esa actitud”. A ti, ya no te importa nada, total, ya te ha quitado la tv, te dejó sin celular una semana y hasta te hizo lavar el baño por un mes. ¡Qué mas da! La miras con cara de no me importa lo que me digas y me dan igual tus castigos. Crees que ya has experimentado lo peor cuando de pronto ella hace una pausa corta y agrega… y recoges tu cuarto! No puede ser, te equivocaste, definitivamente había un peor castigo que todos los anteriores.