7 aspectos a considerar cuando vas a vivir en pareja

Ya sea que dentro de poco vayan a dar el “sí” o que simplemente hayan decidido irse a vivir juntos(as), hablar de ciertas situaciones con antelación podría ser la gran diferencia entre vivir en el paraíso o vivir en el infierno.  Las relaciones de pareja no son fáciles y requieren de mucho compromiso, paciencia y amor. Es mentira cuando alguien dice que el amor todo lo puede porque no es así. Cuando ya estás en una relación de verdad sabes que amas a tu pareja pero no soportas que tenga alguna manía, por ejemplo.

Pelea de parejas

Existen valores muy importantes que deben existir en las relaciones afectivas, no sólo en las de pareja sino en todas; sin embargo, hay valores que tienen un peso adicional cuando se trata de relaciones de pareja este es el caso de la comunicación, el respeto y el amor. Estos tres son los pilares fundamentales que van a sostener tú relación; por ello, antes de que se muden y comiencen a vivir la nueva experiencia de dormir abrazados y despertar juntos(as) es importante que hablen, por lo menos, de estas situaciones.

1. La pasta de dientes

Puede parecer súper absurdo que hablen de la pasta de dientes pero es real que parejas se han divorciado porque él no toleraba que ella dejara la pasta sin cerrar o porque ella odiaba que él apachurrara la pasta en vez de usarla “con propiedad”. Si eres de esas personas maniáticas que les gusta que las cosas se hagan de cierta manera y si no enloqueces, entonces, además de ir con el psicólogo, ten en cuenta que esa actitud podría generarte problemas. Para resolver esto tienen dos opciones pelear por eso y que después sea un problema aun más grande u optar por tener cada quien su pasta de dientes y respetar lo que el otro o la otra haga con la pasta.

Pasta de dientes
Toothpaste, Kristopher Avila, CC BY 2.0

2. La tapa del baño

Quizá este sea un problema muy común, a la mayoría de los hombres no se les enseña a bajar la tapa del escusado después de orinar.  Aquí, también tienen dos opciones, pelear cada vez que él sale del baño y tú quieres entrar y descubres que la tapa está arriba o llegar a un acuerdo amistoso en el que alguna de las dos partes se comprometa a: no enfadarse si la tapa del baño está arriba, total tú puedes bajarla y no implica ninguna molestia; o que el hombre se comprometa y baje la tapa cada vez que salga del baño, podrían poner un post-it como recordatorio.

3. Los espacios del clóset

Hay personas que necesitan más espacio que otras, generalmente son la mujeres. Antes de que cualquier cosa pase, distribuyan de manera equitativa el clóset, los cajones y otros espacios comunes. Cuando digo equitativa no estoy hablando de 50 y 50, estoy hablando que si ella tiene más zapatos que él lo más lógico es cederle ese espacio que necesita o que si él tiene más playeras que ella, un cajón extra le vendría muy bien.

Clóset de ropa
I’ve nothing to wear! de Craig Sunter, CC BY-ND 2.0

4. La limpieza del hogar

Ya no estamos en los tiempos de antaño, gracias Dios, y los deberes del hogar son responsabilidad de ambas partes. Si la casa o departamento tiene 4 o 5 espacios, ya sea el área de la cocina y comedor, la sala, dos habitaciones y un baño, por ejemplo, la mejor forma de hacer algo justo es que cada semana se vayan rotando las áreas; es decir, si esta semana a él le toca el baño y las habitaciones y a ella la cocina, la sala y el comedor; entonces, la próxima semana sería al revés. Procuren asignar un día que ambos(as) tengan libre para hacer la limpieza.

5. La comida

Al igual que el punto anterior y el que sigue, los tiempos han cambiado. Hacer de comer no es una labor específica de las mujeres ni los hombres, ambos pueden hacerlo sin problema alguno aunque es verdad que casi siempre hay alguien que cocina mejor. Si se encuentran en el supuesto de que uno no sabe cocinar y la otra si, lo ideal es que el que no sabe contribuya haciendo cosas que no requieren de gran conocimiento culinario por ejemplo que pique la verdura, que ponga la mesa, que lave los trastes después de comer, etc. Si las dos personas cocinan entonces sería buena idea que se turnaran para cocinar.

Hacer de comer

6. Los gastos

Este punto es un poco delicado porque insisto, ya no estamos en la época en la que el hombre era el proveedor de la casa y tampoco en la ingenuidad de que el amor todo lo puede. Incluso hasta hemos escuchado la frase “cuando la pobreza entra por la puerta, el amor sale por la ventana”. Esta situación ya dependerá de lo que cada pareja acuerde; sin embargo, lo más práctico sería que cada persona contribuya de manera proporcional a sus ingresos. Un 50 y 50 es evidente que no es viable pues en muchos casos los ingresos de la pareja no son iguales.

7. Los días festivos

Normalmente en las fiestas decembrinas es cuando existe el conflicto de si ir a casa de sus padres o de los tuyos, con el resto de las fechas no suelen ser tan problemático; por ello, un buen acuerdo desde el inicio puede ser la diferencia. Siempre hay opciones, puede ser un día y un día y el próximo año al revés o pasar un rato y un rato  con ambas familias.

Como se habrán podido dar cuenta, todo se trata de hacer acuerdos y cumplirlos. Se trata de escucharse, respetar y decidir entre los(las) dos qué es lo mejor para la relación.  No tengan miedo de dar el siguiente paso en su relación, no será fácil pero con amor, respeto y comunicación valdrá la pena compartir el resto de tus días junto a esa persona especial.